Pío vii

Pío VII (1740-1823), que fue Papa de 1800 a 1823, comenzó su reinado con cierta simpatía por los objetivos liberales de la Revolución Francesa, pero bajo Napoleón se retiró a un conservadurismo más acorde con las tradiciones de su Iglesia.

Forzado a una relación ambigua con el Imperio francés y más tarde con la monarquía borbónica restaurada, Pío VII dedicó la mayor parte de sus energías a combatir el separatismo galicano del clero francés dominado por el estado, enfatizando la supremacía papal en toda la Iglesia y luchando por un resurgimiento de Ultramontanismo.

Pío VII nació Luigi Barnabà Chiaramonti en Cesena, Italia, el 14 de agosto de 1740. A la edad de 18 años ingresó en el monasterio benedictino de Santa María en su ciudad natal. Más tarde se convirtió en maestro dentro de la orden benedictina y fue asignado a enseñar en los colegios benedictinos de Parma y Roma. Chiaramonti fue nombrado obispo de Tivoli en 1782 y obispo de Imola en 1785. En este último año también recibió el sombrero de cardenal.

El cónclave que eligió a Chiaramonti para la silla papal se vio obligado a reunirse en Venecia debido a la toma de Roma por las fuerzas francesas en los últimos meses del reinado de su predecesor. Pío VI había muerto en cautiverio francés, y la consiguiente parálisis de la maquinaria de la Iglesia se puso de manifiesto en un consistorio que tardó 7 meses en elegir un Papa. El cardenal Chiaramonti se convirtió en Papa Pío VII el 14 de marzo de 1800.

Concordato de 1801

La primera tarea de Pío VII como Sumo Pontífice fue establecer un modus vivendi con Napoleón I. Las negociaciones produjeron el Concordato de 1801, que eliminó la confusión que había plagado al clero francés desde la promulgación de la Constitución Civil en 1790. El concordato declaró que el catolicismo romano era la religión de la mayoría de los franceses, lo que implicaba que se tolerarían otras religiones. Además, disponía que el Estado pagaría al clero francés, cerrando tácitamente la puerta a cualquier esperanza de que se devolvieran las propiedades confiscadas a la Iglesia durante la Revolución. En el año siguiente, el gobierno francés añadió a estas disposiciones los llamados Artículos Orgánicos, que retiraron toda jurisdicción papal de Francia excepto la específicamente autorizada por el gobierno.

Pius protestó pero no pudo hacer nada. Napoleón era el amo de Europa, y el papado estaba postrado, su poder para influir en los asuntos europeos estaba en su punto más bajo en siglos. La última década de Napoleón fue testigo de una grave degeneración en las relaciones entre él y el Papa. En 1804 Pío VII sufrió la humillación de verse prácticamente obligado a coronar a Napoleón como emperador de Francia. Roma fue nuevamente ocupada por soldados franceses en 1808, y en 1809 Napoleón anexó formalmente los territorios papales a Francia. Cuando Pío excomulgó al emperador y su ejército, fue encarcelado por Napoleón. Hasta la invasión de Francia por los aliados en 1814, Pío VII se vio obligado a cumplir las órdenes de Napoleón, y fue solo la derrota final de Napoleón lo que restauró a Pío su libertad personal y alguna esperanza para el futuro del papado.

Congreso de viena

El encarcelamiento de Pío, sin embargo, tuvo un lado positivo para el Papa. Le dio un aura especial de martirio, de modo que cuando regresó a Roma en mayo de 1814, fue recibido muy calurosamente. Su ausencia había hecho crecer el cariño de los italianos. El Congreso de Viena, mientras tanto, en su construcción de una Europa posnapoleónica, tomó algunas decisiones alentadoras para el papado. Los Estados Pontificios fueron devueltos al Papa y se hicieron cambios en los límites diocesanos para corresponder con los nuevos asentamientos territoriales. Siguieron una serie de concordatos, con monarcas legítimos y no con revolucionarios. Pío VII se alegró de volver a la política habitual del papado de buscar vivir en armonía con los reyes. La Compañía de Jesús fue restaurada y, en la superficie, la Iglesia parecía estar avanzando una vez más hacia el poder y el prestigio que había poseído durante los últimos años del ancien régime. Sin embargo, Pío se vio obligado a aceptar el amargo hecho de que la Iglesia de la era de Metternich sería mucho menos influyente que la Iglesia de los días prerrevolucionarios. Luis XVIII se resistió a cualquier reanudación de la jurisdicción papal en Francia, y el gobierno austríaco, aunque bien dispuesto hacia el papado, no repudiaría las reformas realizadas bajo José II, que, antes de la Revolución Francesa, habían reducido los privilegios eclesiásticos.

Sin embargo, Pío encontró satisfactoria la atmósfera reaccionaria que prevalecía en toda Europa. Claramente se resistió a todo cambio social posterior. En Italia se derogó la legislación social introducida en la era napoleónica. Pío secundó este repudio de la reforma social y procedió a la manera de sus compañeros monarcas en los Estados Pontificios. Condenó a los Carbonari, una sociedad liberal clandestina, en 1821. Mientras tanto, Pío VII negociaba con Francia las modificaciones del Concordato de 1801. Sin embargo, sus repetidos esfuerzos en esta dirección no tuvieron éxito. El gobierno francés, con su tradicional determinación de controlar al clero dentro de sus fronteras, no estaba dispuesto a ceder a Roma la jurisdicción que tan recientemente le había arrebatado.

Pío VII creía que la Iglesia, para conservar su integridad y para no descender al nivel de una serie de iglesias nacionales débiles, tenía que reafirmarse. Creía que el papado necesitaba fortalecerse y mantener al menos un cierto grado de autoridad sobre el clero de los países de Europa. Esta gran tarea fue asumida por el Papa, aunque sabía que no podría completarla. Murió el 20 de agosto de 1823.

Otras lecturas

Los libros sobre Pío VII en inglés son pocos. Los mejores son dos extensos trabajos de Edward EY Hales, Revolución y papado 1769-1846 (1960) y El Emperador y el Papa (1961). Este último es un estudio específico de las relaciones entre Napoleón y Pío.

Fuentes adicionales

Hales, Edward Elton Young, El Emperador y el Papa: la historia de Napoleón y Pío VII, Nueva York: Octagon Books, 1978, 1961.

O'Dwyer, Margaret M., El papado en la época de Napoleón y la Restauración: Pío VII, 1800-1823, Lanham, MD: University Press of America, 1985. □