Nicolás v

Papa desde 1447 hasta 1455, quien resolvió el prolongado conflicto entre el movimiento conciliar y el papado y cuyos esfuerzos por restaurar la Roma clásica lo convirtieron, en opinión de muchos historiadores, en el primer "papa renacentista". Nacido como Tommaso Parentucelli, en Sarzana, una ciudad cerca de Génova, era hijo de un médico y un talentoso académico y lingüista. Viajó a Florencia, donde fue contratado como tutor de las familias aristocráticas de la ciudad. Tras estudiar teología en la Universidad de Bolonia, viajó por el norte de Europa como erudito y coleccionista de libros.

Nicolás fue nombrado obispo de Bolonia en 1444. Fue enviado por el Papa Eugenio IV al Sacro Imperio Romano Germánico para resolver la disputa entre el papa y el emperador. Su hábil diplomacia fue recompensada con un nombramiento como cardenal y, en 1446, como sucesor de Eugenio IV.

Como Papa, la misión de Nicolás era deshacer el trabajo del Concilio de Basilea, cuyos delegados afirmaban la primacía de los concilios de la iglesia. Firmó un importante tratado conocido como el Concordato de Viena con Federico III, el rey de Alemania, quien acordó que las decisiones del consejo no tendrían efecto en sus tierras. Nicolás hizo grandes esfuerzos para resolver la simonía y otras prácticas corruptas que estaban poniendo a la iglesia en mala reputación. Nicolás puso fin al largo cisma en la iglesia occidental convenciendo al último antipapa, Félix V, de que renunciara a su derecho al papado en 1449. Nicolás coronó a Federico III como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en 1452, el último papa en llevar a cabo este servicio. En el mismo año, escribió un decreto papal, Dum Varios, que permitió al rey de Portugal tomar a los no cristianos como esclavos, dando así el sello papal de aprobación a la creciente trata de esclavos africanos.

Nicolás inició el renacimiento de la cultura y el aprendizaje en la ciudad de Roma. Reconstruyó y reparó la ciudad y aspiró a convertirla en un monumento al poder y prestigio de los papas. Se fortificaron las murallas de Roma, se pavimentaron sus calles, se repararon sus alcantarillas y sistemas de agua, y se volvió a poner en servicio su antiguo sistema de acueductos romanos. Patrocinó el trabajo de eruditos y copistas para sacar a la luz las obras de escritores antiguos después de siglos de abandono. Nicolás también estableció la Biblioteca del Vaticano, el mayor depósito de libros de Europa.

Ver también: Consejo de Basilea; Caída de Constantinopla; Papado; esclavitud