Hernando de soto

El economista peruano Hernando de Soto, mejor conocido por su trabajo sobre la economía informal y su efecto negativo en la mejora de la pobreza, nació en 1941 en Arequipa. Después de que su padre dejó el Perú en 1948 luego de un golpe militar, de Soto fue educado en Suiza y no regresó a Perú hasta 1979. Fundó el Instituto para la Libertad y la Democracia (ILD) en Lima el año siguiente y se desempeña como presidente.

De Soto ha escrito dos libros importantes que exponen sus ideas: El otro camino: la respuesta económica al terrorismo (1986) y El misterio del capital: por qué el capitalismo triunfa en Occidente y fracasa en todas partes (2000). Para ambos, los subtítulos son tan importantes como los títulos. El terrorismo es un tema con el que De Soto está familiarizado. Él y el ILD han sido atacados (físicamente, no solo intelectualmente) por Sendero Luminoso, un movimiento revolucionario de izquierda peruano.

De Soto analiza cinco misterios del capital en El misterio del capital. Los tres más importantes son el capital perdido, las lecciones de la historia de Estados Unidos y el fracaso legal. El argumento básico es que los problemas de los pobres, ya sea en Perú, Egipto, Haití, Filipinas o en otros lugares, no se deben a la falta de posesiones o activos, sino a la falta de derechos de propiedad reconocidos legalmente. Sus investigadores han documentado los problemas que enfrentan los pobres en las principales ciudades, donde les toma demasiado tiempo obtener una licencia para un negocio legítimo y su capital es capital muerto, evitando que se beneficien de la estandarización, la transferibilidad legal de la propiedad y el uso de la propiedad como garantía. De Soto afirma que más de la mitad de las quejas de los pobres en Perú tienen que ver con las dificultades para obtener títulos legales de bienes raíces: casas, oficinas, fábricas y tierras agrícolas. Afirma que los cambios en el mundo en desarrollo desde la década de 1960 rivalizan con los de la Revolución Industrial, ya que han implicado una migración masiva de cuatro mil millones de personas que abandonaron su forma de vida tradicional.

De Soto y el ILD han participado en el diseño e implementación de programas para empoderar a los pobres en muchas áreas del mundo: África, Asia, Hispanoamérica, Medio Oriente y la ex URSS. El otro camino (un título elegido como una antítesis deliberada de Sendero Luminoso) sostiene que el verdadero enemigo de los pobres no es el capitalismo o el "feudalismo" sino el mercantilismo: el sistema predominante en Europa en la era moderna anterior a Adam Smith (1723-1790) y un sistema socioeconómico continuo en la América hispana poscolonial. Estaba en El otro camino que de Soto desarrolló por primera vez las ideas detrás de la economía informal: “informal” porque no está formalmente reconocida por la ley pero funciona fuera de ella. Incluye vivienda informal, comercio informal y transporte informal.

De Soto señala los costos ocultos de la informalidad y la importancia del derecho como determinante del desarrollo, y critica la tradición redistributiva, que asocia con el sistema mercantilista temprano. Contrasta la resolución relativamente pacífica de los problemas socioeconómicos en Inglaterra (y los Estados Unidos) con las revoluciones mucho más violentas en Francia, España y Rusia. La lección no aprendida de la historia de Estados Unidos fue la implementación de los derechos de propiedad generalizados a fines del siglo XIX.

Se han hecho numerosas críticas a las teorías de De Soto y a los intentos de implementarlas para empoderar a los pobres. Se le ha acusado de favorecer un enfoque de “bala única” y se ha cuestionado la base estadística de sus datos. Algunos críticos argumentan que es difícil establecer quién es dueño de qué en una economía informal y que algunas reformas del ILD (como las de Bogotá) no han mejorado las condiciones de los pobres. Los críticos también argumentan que De Soto ignora la importancia de la cultura y que, si bien puede tener razón en su visión de los derechos de propiedad, la secuencia de las reformas es tan importante como la necesidad de prestar atención al contexto social local.

En respuesta, De Soto (así como una destacada colega suya, Madeleine Albright, exsecretaria de Estado de Estados Unidos) han respondido que los argumentos a favor de la importancia de los derechos de propiedad legalmente reconocidos no implican "una solución mágica" sino un "eslabón perdido". De Soto sostiene que los jefes de estado quieren su ayuda para cuantificar el sector informal y que ILD es la única organización que realiza una investigación tan detallada. Quizás el mejor resumen de las opiniones de De Soto sería que tiene el diagnóstico correcto pero un pronóstico todavía imperfecto; sin embargo, ha iniciado el importante proceso de documentar los activos (legalmente) no reconocidos de los pobres.