Fulgencio batista y zaldivar

Fulgencio Batista y Zaldívar (1901-1973) fue un líder político y militar cubano. General del ejército en la década de 1930, "hombre fuerte" y presidente electo en la década de 1940, y dictador en la década de 1950, dominó la política cubana durante más de dos décadas.

Fulgencio Batista nació en Banes, provincia de Oriente, el 16 de enero de 1901, hijo de un ferroviario pobre. Después de asistir a una escuela misional cuáquera, trabajó en una variedad de trabajos de baja categoría. A los 20 años ingresó al ejército cubano.

Los militares le dieron a Batista la oportunidad de una rápida movilidad ascendente. Ambicioso y enérgico, estudió de noche y se graduó de la Escuela Nacional de Periodismo. En 1928 fue ascendido a sargento y asignado como taquígrafo al Campamento Columbia en La Habana. En ese momento, Cuba atravesaba un período de considerable agitación. La creciente depresión económica se sumó a la miseria pública, y el derrocamiento de la dictadura de Gerardo Machado en 1933 desató una ola de ira y ansiedad descontroladas. Descontentos con una reducción salarial propuesta y una orden que restringía sus ascensos, los escalones inferiores del ejército comenzaron a conspirar. El 4 de septiembre de 1933, Batista, junto con estudiantes anti-Machado, asumió la dirección del movimiento, depuso a oficiales del ejército y derrocó al gobierno provisional de Carlos Manuel de Céspedes. Batista y los estudiantes nombraron una junta de cinco hombres para gobernar Cuba, y el 10 de septiembre nombraron presidente provisional a un profesor de fisiología de la Universidad de La Habana, Ramón Grau San Martín. Batista pronto se convirtió en coronel y jefe de estado mayor del ejército.

El régimen nacionalista y revolucionario de Grau tuvo la oposición de Estados Unidos, que se negó a reconocerlo, y de diferentes grupos dentro de Cuba que conspiraron contra él. El 14 de enero de 1934 se derrumbó la singular alianza entre estudiantes y militares, y Batista obligó a Grau a renunciar, frustrando así el proceso revolucionario que había comenzado con el derrocamiento de Machado.

Batista emergió como árbitro de la política cubana. Gobernó a través de presidentes títeres hasta 1940, cuando fue elegido presidente. Deseoso de ganarse el apoyo popular, patrocinó un impresionante cuerpo de legislación sobre bienestar. Mejoraron la administración pública, la salud, la educación y las obras públicas. Estableció hospitales rurales y leyes de salario mínimo, aumentó los salarios de los empleados públicos y privados e inició un programa de escuelas rurales bajo el control del ejército. Legalizó el Partido Comunista de Cuba y en 1943 estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética. El ejército recibió salarios más altos, pensiones, mejor alimentación y atención médica moderna, lo que garantiza su lealtad. El 9 de diciembre de 1941, tras el ataque a Pearl Harbor, Batista llevó a Cuba a la Segunda Guerra Mundial del lado aliado. Las bases aéreas y navales se pusieron a disposición de Estados Unidos, que compró la mayor parte de la producción de azúcar de Cuba y otorgó generosos préstamos y donaciones.

En 1944 Batista permitió la elección de su antiguo rival, Grau San Martín. Después de una extensa gira por América Central y del Sur, Batista se instaló en Daytona Beach, Florida, donde escribió Sombras de America (1946), en el que repasa su vida y sus políticas. En 1948, mientras aún se encontraba en Florida, fue elegido para el Senado cubano por la provincia de Santa Clara. Regresó a Cuba ese año, organizó su propio partido y anunció su candidatura presidencial para las elecciones de junio de 1952.

Batista, sin embargo, impidió que se llevaran a cabo las elecciones. Consciente quizás de que tenía pocas posibilidades de ganar, él y un grupo de oficiales del ejército derrocaron el 10 de marzo de 1952 el régimen constitucionalmente electo del presidente Carlos Prio Socarrás. Batista suspendió la Constitución y el Congreso de 1940, canceló las elecciones y disolvió todos los partidos políticos. . Pronto se desarrolló la oposición, liderada principalmente por estudiantes universitarios. El 26 de julio de 1953, jóvenes revolucionarios liderados por Fidel Castro atacaron sin éxito el cuartel militar Moncada en la provincia de Oriente.

En una elección amañada en noviembre de 1954, Batista fue "reelegido" por un período de 4 años. Esta vez descuidó los problemas sociales y económicos, y la corrupción y la corrupción alcanzaron proporciones sin precedentes. Los partidos y grupos políticos convocaron a nuevas elecciones pero con poco éxito. Fidel Castro inició operaciones guerrilleras, con la asistencia de su compatriota argentino, Ernesto "Che" Guevera, en la provincia de Oriente. Pronto otros grupos, como el movimiento de Resistencia Cívica, se organizaron en un subsuelo urbano y comenzaron la guerra terrorista en las ciudades de Cuba. Un ataque al palacio presidencial en 1957 por parte de estudiantes y seguidores del depuesto presidente Prío casi logró matar a Batista. El 9 de diciembre de 1958, el financiero estadounidense William D. Pawley se reunió con Batista en nombre del Departamento de Estado y ofreció refugio a Batista y su familia en Florida. Para su pesar, Batista rechazó la generosa oferta estadounidense y, finalmente, las deserciones en el ejército precipitaron el derrumbe del régimen el 31 de diciembre de 1958. Con fuerzas rebeldes de más de 50, Batista escapó a la República Dominicana, y aunque un nuevo El presidente asumió el cargo en Cuba, Castro pronto llegó a La Habana para tomar el poder. Posteriormente Batista se trasladó de República Dominicana a las islas portuguesas de Madeira, donde escribió varios libros, entre ellos Cuba traicionada y El crecimiento y la decadencia de la República de Cuba, que son disculpas por su papel divisivo en la política cubana. Batista nunca regresó a Cuba y murió de un infarto en Marbella, España, el 6 de agosto de 1973.

Otras lecturas

El trabajo más conocido sobre Batista es Edmund A. Chester, Un sargento llamado Batista (1954), que, aunque elogioso, contiene información valiosa sobre su vida y sus políticas. Véase también Robert Smith, ed., Antecedentes de la revolución: el desarrollo de la Cuba moderna (1966) y Hugh Thomas, Cuba: la búsqueda de la libertad (1971). Otra buena fuente es Cuba: una breve historia (1993), editado por Leslie Bethell. □