Friedrich Wilhelm August Froebel

El pionero de la educación infantil Friedrich Wilhelm August Froebel nació en Oberweissbach en la región de Turingia en Alemania. (Froebel es la forma inglesa del apellido alemán Fröbel). Así como su apellido fue traducido de su lengua materna, sus ideas y prácticas educativas se adaptaron a una variedad de entornos internacionales. Sin embargo, la mayor contribución de Froebel al cuidado y la educación de los niños pequeños fue su invento llamado jardín de infancia.

Los principales relatos de la vida de Froebel fueron escritos por él mismo o por sus seguidores. La mayoría de estas biografías se basan extensamente en su correspondencia, contienen lenguaje religioso y presentan a Froebel de una manera acrítica, a veces hagiográfica. Los relatos destacan las infelices experiencias de la primera infancia de Froebel, y las describen como una influencia en sus pensamientos y acciones como adulto. La contribución más duradera de Froebel a la educación de la primera infancia es su insistencia en que su plan de estudios se base en el juego. Aunque Froebel no fue el primero en reconocer que el juego podía ser instructivo, sintetizó las teorías educativas existentes con ideas innovadoras propias. Sin embargo, no era un pensador muy claro; su escritura es a veces difícil de seguir a menos que el lector la interprete en el contexto del romanticismo alemán, la filosofía idealista y la naturphilosophie o la filosofía de la naturaleza. Estos conceptos intelectuales influyeron mucho en Froebel. Leyó obras del poeta alemán Novalis (1772–1801) y los filósofos alemanes Johann Gottlieb Fichte (1762–1814), Karl Krause (1781–1832) y Friedrich Schelling (1775–1854).

Froebel aplicó su filosofía llamada esférica a la educación y, más que la observación empírica, guió su trabajo. Debido a sus fuertes creencias religiosas, algunos educadores han argumentado que su enfoque se describe con mayor precisión como místico que filosófico. Su método consistía en contraponer los contrarios que luego se resolverían mediante la mediación de un tercer elemento. Por ejemplo, Froebel sostenía que la mente y la materia, aunque opuestas, están sujetas a las mismas leyes de la naturaleza en las que Dios, el tercer elemento, es inmanente. Otra tríada que utilizó en relación con el niño fue la unidad, la diversidad y la individualidad. Cada niño representaría espontáneamente estos elementos, un proceso al que se refirió como autoactividad global. Este es el contexto de su afirmación de que "el juego es la representación autoactiva de lo interior desde la necesidad interior".

Al igual que el obispo y educador moravo del siglo XVII Johann Amos Comenius, Froebel pensaba que todo el desarrollo personal venía de adentro. Por tanto, afirmó que la tarea del docente era brindar las condiciones para el crecimiento sin intervenir demasiado en el proceso de aprendizaje. Froebel presentó estas ideas en su libro de 1826 La educación del hombre. En esta obra filosófica, Froebel explica los objetivos y principios de su primera escuela en Keilhau y describe las características de las etapas de la niñez (nunca la niñez). Como el filósofo francés revolucionario nacido en Suiza, Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), Froebel creía que la educación debería adaptarse a las necesidades y requisitos de cada etapa. Además, como Rousseau, defendía que la enseñanza debería seguir a la naturaleza, evitando la interferencia arbitraria en la vida del niño pequeño. Al contrario de muchas creencias religiosas de la época, este enfoque naturalista afirmaba que todo niño nace bien.

Después de la niñez el joven comienza la escuela, y Froebel dedicó un capítulo a describir los temas que consideró apropiados para esta etapa. Esta discusión debe mucho a las teorías del educador suizo Johann Pestalozzi (1746-1827), cuyo trabajo observó Froebel cuando visitó el Instituto Yverdon de Pestalozzi entre 1808 y 1810. En la parte final de su libro, Froebel habla de la necesidad de unidad entre la escuela y la familia, enfatizando así la noción de que la educación es más efectiva cuando la escuela y la familia se complementan.

Cerca del final de su vida, Froebel centró su atención en la familia y la educación de los niños pequeños a través del juego. Inventó sus famosos juguetes educativos, a los que llamó regalos, una serie escalonada de bloques de madera junto con una esfera y un cilindro. Posteriormente, agregó actividades de aprendizaje, a las que llamó ocupaciones, tales como doblar y cortar papel, tejer y modelar arcilla. En Blankenburg en 1837, Froebel dio el nombre jardín de la infancia a su sistema de educación para niños pequeños.

En 1843, Froebel publicó un libro titulado Canciones, juegos e historias de madres. Este fue su libro más popular; como sugiere el título, describió canciones de acción y juegos de dedos (junto con su notación musical) ilustraciones de xilografías, y una guía sobre cómo presentar las canciones, así como los significados que podrían derivarse de ellas. El contenido del libro se basó en parte en las observaciones de Froebel sobre las madres que cantaban para sus hijos. Froebel quería ayudar a las mujeres a educar a sus bebés de manera más eficaz como requisito previo para una sociedad mejor. Muchas mujeres de clase media en Alemania y en otros lugares, incluido Estados Unidos, abrieron jardines de infancia y utilizaron los métodos de Froebel para educar a sus hijos.

Los educadores han debatido durante mucho tiempo la naturaleza de la relación entre la filosofía de Froebel y su pedagogía. Si bien los dones, las ocupaciones y los juegos pueden no haber estado implícitos lógicamente en su filosofía, sin ella muchos maestros recurrieron al formalismo y la imitación mecánica. En su mayor parte, sus intentos de persuadir a las escuelas públicas para que adoptaran el jardín de infancia solo tuvieron un éxito limitado durante su vida. Sin embargo, después de su muerte, sus ideas y prácticas se difundieron rápidamente; otros educadores llegaron a estar de acuerdo con la creencia de Froebel en la importancia de la educación infantil.